El presidente de Estados Unidos respondió con dureza luego de que el exmandatario ironizara sobre el uso de tonos dorados en la sede presidencial comparándola con un Cheesecake Factory, elevando la tensión política en la recta final de las elecciones parlamentarias.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra el exmandatario Barack Obama, a quien calificó de "estúpido" y "pésimo" dirigente, luego de que el demócrata criticara las remodelaciones realizadas en la Casa Blanca y las comparara con un local de la cadena de restaurantes Cheesecake Factory.
Durante un acto de campaña celebrado el sábado en Ohio, de cara a las elecciones parlamentarias del próximo 3 de noviembre, Obama ironizó sobre las obras impulsadas por Trump y afirmó que "está construyendo una sala de fiestas más grande que la Casa Blanca". Además, bromeó sobre el predominio de los tonos dorados en el edificio presidencial.
"Hay oro en todas partes. ¿Qué pasa con el oro? Todo, más oro. Ha hecho que la Casa Blanca tenga la misma pinta que si Sadam Husein hubiera abierto una Cheesecake Factory", dijo.
En respuesta, Trump defendió los trabajos de remodelación realizados en la sede de la Presidencia, en los que, según sostuvo, participaron "los mejores artesanos del mundo". "Estaba fatal", señaló, antes de afirmar que Obama "no se dio cuenta" del supuesto mal estado del edificio porque "no se da cuenta de la suciedad".
"La Casa Blanca está en su mejor momento desde su construcción. Tenemos que explicárselo a Obama, porque no lo entiende; no es un tipo inteligente", manifestó Trump. "No es inteligente en absoluto, a juzgar por la forma en que dirigió el país. Solo una persona estúpida dirigiría el país de esa manera", agregó.
Desde la Base Conjunta de Andrews, el mandatario estadounidense también recalcó que "la Casa blanca es el símbolo de Estados Unidos" y sostuvo que la comparación realizada por el expresidente demócrata con un establecimiento de la mencionada cadena gastronómica "demuestra por qué fue un pésimo presidente".
El intercambio de críticas se produce en la recta final de la campaña para las elecciones de mitad de mandato, en las que se renovará un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes, ambas cámaras actualmente bajo control del Partido Republicano.
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