Esto se produce en medio de la peor crisis económica y social de su historia reciente y ante las presiones de Estados Unidos y un creciente descontento social.
Cuba aprobó en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) un paquete de 176 medidas que introduce formalmente dinámicas de mercado, autoriza la creación de bancos privados, abre las empresas estatales a accionistas particulares, decreta el fin del igualitarismo mediante el desmantelamiento de los subsidios universales y permite devaluaciones sucesivas de la moneda nacional.
Esto se produce en medio de la peor crisis económica y social de su historia reciente y ante las presiones de Estados Unidos y un creciente descontento social.
Las autoridades advirtieron de que “las empresas que no soporten la devaluación serán liquidadas”.
Se trata del giro económico y social más profundo desde que Raúl Castro abrió el país a reformas en 2011. Las corporaciones públicas se transformarán en sociedades mercantiles por acciones o participaciones.
La gran novedad es que se permitirá a las formas de gestión no estatal, el emergente sector privado, y a personas naturales comprar acciones de estas empresas públicas.
El plan contempla fomentar la participación del capital privado en la actividad bancaria, lo que representa el fin del monopolio bancario estatal mediante la autorización de instituciones financieras de capital privado, cooperativo y extranjero, que operarán bajo la supervisión del Banco Central de Cuba (BCC).
“Se permitirá el establecimiento de instituciones financieras no bancarias o no financieras de apoyo al sector bancario de capital privado nacionales o extranjeras para el otorgamiento de microcréditos”, establece el plan.
La reforma crea un mercado cambiario “digital en tiempo real” con sistemas de subasta de divisas.
Para las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes), se permitirá la contratación de más de 100 trabajadores —momento en el cual pasarán a clasificarse legalmente como empresas privadas—, una misma persona natural podrá ser titular de más de una empresa o tener participación accionaria en varias de ellas, y se reducirá la lista de actividades prohibidas.
Incluso se autoriza el usufructo por tiempo indeterminado de la tierra para productores privados y se abren las puertas a empresas particulares en el estratégico y deprimido sector agropecuario.
Además, el Gobierno anunció el entierro definitivo del subsidio universal, su medida más preciada de bienestar público. Los productos y servicios como el combustible, la electricidad, el transporte y el agua comenzarán a trasladar sus costos reales a los precios mayoristas y minoristas.
A cambio, el Ejecutivo promete crear un Fondo de Protección Social para asistir exclusivamente a aquellos ciudadanos que queden registrados como “vulnerables” en una plataforma digital de actualización en tiempo real.
En el plano laboral, se elimina la escala salarial fija y deja que los sueldos se negocien con los trabajadores en función de la capacidad financiera de cada entidad, y se termina con la aprobación administrativa para el pluriempleo de profesionales de la salud, la educación y la investigación.
También se dota a las empresas de la facultad directa para despedir trabajadores por motivos económicos o estructurales, fijando una indemnización única de entre tres y seis meses de salario básico.
Ante las críticas, Díaz-Canel afirmó que las transformaciones económicas “no significan una renuncia al socialismo”, sino que son resultado de propuestas de economistas y “del estudio de las experiencias de otros países socialistas”.
(Imagen: Xinhua)
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