Con casi 1.800 casos confirmados y una velocidad de contagio que no da tregua, el Ministerio de Salud y la OMS despliegan misiones de emergencia en el este del país para contener la crisis y reforzar los centros de tratamiento.
El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa agravándose. Desde que fue declarado a mediados de mayo en el este del país, al menos 625 personas han fallecido, mientras que el número de casos confirmados se acerca a los 1.800, según el más reciente balance de las autoridades sanitarias.
En un comunicado publicado a través de redes sociales, el Ministerio de Sanidad de la RDC informó que hasta la fecha se han contabilizado 1.792 casos confirmados y 625 fallecidos, cifras que incluyen 33 nuevos contagios y 25 muertes registradas durante las últimas 24 horas. Asimismo, detalló que 295 pacientes se han recuperado, de los cuales diez recibieron el alta en la última jornada.
La cartera de Salud también indicó que 764 personas permanecen hospitalizadas o en aislamiento, mientras que la tasa de seguimiento de contactos alcanza el 78,6%, en medio de los esfuerzos para contener la propagación del virus.
En cuanto a la expansión del brote, el número de zonas sanitarias afectadas aumentó a 37. De ellas, 25 se encuentran en la provincia de Ituri, 11 en Kivu Norte y una en Kivu Sur. Paralelamente, las autoridades mantienen las investigaciones sobre dos casos detectados en Kisangani, en la provincia de Tshopo, en el noreste del país, aunque por ahora el número oficial de provincias afectadas no ha variado.
Por otra parte, una misión conjunta de equipos nacionales y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue desplegada en la ciudad de Beni, en Kivu Norte, con el objetivo de "evaluar" y "adaptar la respuesta" frente al avance de la enfermedad.
Sobre esta labor se refirió el director ejecutivo del programa de emergencias sanitarias de la OMS, Chikwe Ihekweazu, quien afirmó que "queda mucho trabajo por hacer" en términos de desarrollar las capacidades y fortalecer la confianza en el sistema sanitario.
El representante del organismo internacional realizó estas declaraciones tras regresar a Beni un mes después de su última visita, oportunidad en la que destacó sentirse "alentado por el avance en el Centro de Tratamiento del Ébola, el refuerzo de la capacidad de los laboratorios y las actividades de participación comunitaria".
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