Un informe del Departamento de Estado afirma que La Habana causó un daño "incalculable" a la seguridad nacional tras infiltrar las altas esferas del poder y reclutar a estudiantes en universidades de élite mediante lealtad ideológica.
La Administración de Donald Trump publicó este lunes un extenso informe en el que acusa a Cuba de haber desarrollado una campaña de espionaje en territorio estadounidense durante casi siete décadas, la que, según el documento, habría causado un daño "incalculable" a la seguridad nacional de Estados Unidos.
El reporte, elaborado por el Departamento de Estado bajo el título "Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI", sostiene que La Habana utilizó sus misiones diplomáticas como bases operativas y desplegó una estrategia para reclutar jóvenes afines ideológicamente en universidades estadounidenses.
Según el informe, las universidades han sido uno de los principales focos de interés de la inteligencia cubana.
"Las universidades son los principales objetivos de las actividades subversivas de Cuba, ya que constituyen un terreno fértil para reclutar a jóvenes con afinidad ideológica que, con el tiempo, ascenderán a puestos de influencia, poder y acceso privilegiado", señala el documento.
Asimismo, asegura que "tanto los análisis de Inteligencia de EEUU como los testimonios de desertores de la Dirección de Inteligencia han confirmado que la Inteligencia cubana considera la infiltración en las universidades estadounidenses una prioridad absoluta", indicando que el objetivo son "estudiantes de izquierda políticamente comprometidos que estudian en las universidades de élite estadounidenses".
El informe sostiene que la inteligencia cubana ha privilegiado un modelo de captación sustentado en la convicción ideológica más que en incentivos económicos.
"La mayoría nunca recibe sumas de dinero significativas, más allá de reembolsos ocasionales por gastos operativos. Dadas las constantes limitaciones de recursos de una economía pequeña y sometida a un embargo, la Inteligencia cubana ha aprovechado un modelo de reclutamiento alternativo basado en aprovechar la lealtad ideológica", afirma.
El documento agrega que, tras "un proceso de desarrollo que puede prolongarse durante años", los reclutados acceden a cargos de responsabilidad dentro del aparato estatal estadounidense y obtienen acceso a "información sensible".
En ese contexto, sostiene que "la información que transmitieron (estas personas) a los cubanos, que posteriormente se compartía de forma habitual con aliados y colaboradores de Cuba en todo el mundo, causó un daño incalculable a los intereses de Estados Unidos. Asimismo, es probable que dicha información fuera la causa directa de la muerte de varios soldados, agentes y ciudadanos estadounidenses".
Como respaldo de sus acusaciones, el documento menciona diversos casos de espionaje atribuidos a Cuba.
Entre ellos figura Ana Belén Montes, exanalista de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), condenada por entregar información clasificada al gobierno de Fidel Castro. El informe sostiene que las filtraciones de quien fue conocida como la "Reina de Cuba" llegaron a provocar la muerte de un oficial de las Fuerzas Especiales estadounidenses en El Salvador.
También menciona al exembajador estadounidense Víctor Manuel Rocha, condenado por actuar como agente encubierto de La Habana, además de Walter Myers y Gwendolyn Myers, quienes igualmente fueron sentenciados por espionaje.
El reporte también hace referencia a la Red Avispa, una organización de inteligencia cubana que operó en el sur de Florida y cuyo objetivo, según el documento, era "recopilar información de Inteligencia de instalaciones militares e insertarse en las redes de la diáspora cubana, donde los agentes tenían la tarea de infiltrarse, vigilar y desestabilizar a organizaciones del exilio cubano que La Habana consideraba los enemigos más peligrosos del régimen de Castro".
El informe sostiene además que las representaciones diplomáticas cubanas en Estados Unidos han desempeñado un papel central en estas operaciones.
Según el documento, "funcionarios de contrainteligencia estadounidense" han asegurado que "todos y cada uno de los diplomáticos acreditados en la misión de Cuba ante la ONU son agentes de Inteligencia", e incluso señala que uno de ellos llegó a bromear con que muchos integrantes de esa delegación "ni siquiera saben dónde está la ONU".
Asimismo, afirma que "en Estados Unidos, se sabe desde hace mucho tiempo que tanto la Sección de Intereses de Cuba en Washington DC como la amplia misión cubana ante Naciones Unidas en Nueva York sirven de base para operaciones encubiertas de la Inteligencia cubana".
El texto recuerda además que "en 2003, el Gobierno estadounidense expulsó a 14 diplomáticos cubanos de las sedes de Washington y Nueva York por participar 'en actividades consideradas perjudiciales para Estados Unidos al margen de sus funciones oficiales', un eufemismo diplomático para referirse al espionaje".
En sus conclusiones, el Departamento de Estado sostiene que Cuba ha desarrollado una campaña de espionaje y subversión durante casi 70 años, la que le habría permitido "infiltrarse en las más altas esferas del gobierno Gobierno, reclutar y cultivar a generaciones de activistas estadounidenses, respaldar una ola sin precedentes de terrorismo de izquierda y perpetrar una de las infiltraciones de Inteligencia extranjera más duraderas y perjudiciales de la historia de Estados Unidos".
Finalmente, el informe asegura que la Dirección de Inteligencia cubana (DI) "no es una agencia de espionaje convencional", sino que está "vinculada a cada nodo de la red global de Cuba".
"Dado el histórico énfasis de La Habana en el espionaje, los agentes y colaboradores de la DI mantienen una presencia omnipresente en las instituciones cubanas, independientemente de si estas están formalmente asociadas a la agencia", concluye el documento.
PURANOTICIA