El emblemático exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció a los 77 años en su hogar, dejando un legado inigualable en la cultura popular argentina.
El rock argentino y latinoamericano ha perdido a una de sus figuras más enigmáticas y masivas. Carlos "Indio" Solari, otrora líder de la mítica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, falleció este viernes 5 de junio a los 77 años de edad. La noticia fue confirmada por la prensa trasandina, detallando que el deceso ocurrió en su casa de Parque Leloir, en el municipio bonaerense de Ituzaingó, donde se encontraba acompañado por sus familiares.
Si bien no se especificó la causa exacta de su muerte, era de público conocimiento su complejo estado de salud. "Solari venía desde hace años combatiendo contra el mal de Parkinson, que lo había alejado de los escenarios y había limitado sus apariciones públicas", detalló el diario Clarín. El músico convivía con este diagnóstico desde hacía una década.
Su última aparición pública ocurrió en enero pasado, cuando recibió un doctorado honoris causa en la Universidad de Buenos Aires, un reconocimiento académico para quien también fue recordado por una histórica enemistad músico-cultural con la banda Soda Stereo.
La leyenda de Solari comenzó a forjarse en 1976, en plena dictadura militar argentina, cuando fundó "Los Redondos" junto al guitarrista Skay Beilinson. En una época marcada por los crímenes de Estado y la censura, la banda funcionó como un refugio. Aunque manejaban un perfil elistista, tocaban en recintos cerrados y presentaban letras surrealistas, terminaron convirtiéndose en un fenómeno cultural sin precedentes.
Tras la disolución del grupo en 2001 por disputas internas, el fervor no se apagó. Al contrario, mutó en lo que sus fieles seguidores bautizaron como las "misas ricoteras". Ya en solitario, al frente de su banda Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado (fundada en 2004), Solari rompió todos los récords de convocatoria, atrayendo a fanáticos de toda Argentina y de países vecinos como Chile, Uruguay y Paraguay.
Fiel a su estilo místico, Solari vivió gran parte de su vida recluido en las afueras de Buenos Aires, esquivando a la prensa, sin dar entrevistas y siendo su propio productor.
Su último concierto masivo tuvo lugar en 2017 en el Parque Olavarría. Aquella noche, el show reunió a una impresionante multitud de 400.000 personas —una cifra que superó por completo las proyecciones de la organización—. Lamentablemente, la histórica convocatoria derivó en desórdenes que culminaron con varios heridos y la trágica muerte de dos personas, marcando el fin de sus presentaciones en vivo, pero sellando para siempre su estatus de mito viviente de la música popular.
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