Doce minutos. Ese podría ser el tiempo con el que contaría Viña del Mar antes de recibir el impacto de un tsunami generado por un gran terremoto cercano. Y apenas 20 minutos bastarían para que el agua inundara extensamente la zona plana de la ciudad. No se trata de una especulación alarmista, sino de los resultados de una investigación científica que debería obligarnos a revisar cuánto hemos avanzado realmente en prevención.
El estudio, desarrollado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Cigiden —cuyos resultados fueron dados a conocer por Puranoticia.cl—, revela una realidad preocupante: de 119 trayectorias de evacuación analizadas, 100 permitirían alcanzar una zona segura si las personas comenzaran a desplazarse inmediatamente. Sin embargo, si esperaran doce minutos, apenas tres lo conseguirían.
La conclusión es evidente: en Viña del Mar, cada minuto puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Frente a esto, surge una pregunta indispensable que las autoridades deben responder: ¿estamos realmente preparados para enfrentar una emergencia de esta magnitud?
Porque una cosa es disponer de mapas, señalética, protocolos y simulacros, y otra muy distinta es garantizar que miles de personas puedan abandonar oportunamente una ciudad cuya geografía dificulta enormemente la evacuación.
La investigación advierte que un tsunami de gran magnitud podría alcanzar sectores tan alejados de la costa como Los Castaños y las inmediaciones del Sporting. Asimismo, evidencia diferencias importantes en la efectividad de corredores de evacuación ubicados a escasos metros entre sí.
Entonces, ¿qué ocurre con quienes viven, trabajan o estudian en estas zonas? ¿Qué posibilidades reales tienen los adultos mayores, las personas con movilidad reducida o los turistas que desconocen la ciudad? ¿Y qué sucedería durante una jornada de verano, cuando miles de visitantes se concentran en nuestras playas y avenidas?
No basta con decirle a la población que debe evacuar. Hay que asegurar que sepa hacia dónde dirigirse y que existan condiciones reales para hacerlo.
Sería injusto desconocer los avances que Chile ha conseguido en prevención y el trabajo desarrollado por Senapred y otras instituciones. Pero esos esfuerzos no pueden convertirse en un pretexto para evadir las preguntas difíciles.
La Municipalidad de Viña del Mar, Senapred y los organismos responsables deben explicar públicamente si las actuales rutas responden a los tiempos que establece esta investigación, qué alternativas existen para los sectores más vulnerables y qué medidas adicionales se adoptarán.
La ciencia ya hizo su trabajo. Ahora corresponde que las autoridades hagan el suyo.
Desde Puranoticia.cl creemos que informar sobre estos riesgos no significa sembrar temor; significa asumir nuestra responsabilidad como medio de comunicación y exigir que la prevención se transforme en una prioridad permanente.
Porque después de una tragedia siempre aparecen las explicaciones, las investigaciones y los sumarios para determinar responsabilidades, pero ninguno de ellos devuelve las vidas perdidas.
Viña del Mar podría tener apenas doce minutos. La pregunta es cuánto tiempo más necesitan nuestras autoridades para actuar.