Mucho hemos oído hablar del famoso “cambio climático”. Sin embargo, así como existen quienes nos alertan sobre él, hay otros que lo niegan rotundamente. La negación del cambio climático proviene principalmente de sectores de la industria de los combustibles fósiles, think tanks conservadores y determinados grupos o líderes políticos de derecha y ultraderecha, quienes cuestionan el consenso científico o la responsabilidad de la actividad humana (antropogénica) en el calentamiento global, según explica un informe de National Geographic.
Por su parte, la comunidad científica —incluyendo a miles de investigadores y los informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)— sostiene con un consenso superior al 97% que el cambio climático es real, acelerado y provocado principalmente por la acción humana (a través de la emisión de gases de efecto invernadero como el CO₂).
En Chile, las posturas que cuestionan o relativizan esta realidad provienen primordialmente de líderes y colectivos de la derecha conservadora y la ultraderecha. Aunque pocos niegan abiertamente la existencia de variaciones en el clima, las principales figuras suelen rechazar la influencia humana en este fenómeno o las políticas globales orientadas a combatirlo.
El propio Presidente José Antonio Kast, durante su campaña y la posterior gestión de su sector, ha sido objeto de críticas por su postura frente a las metas ambientales. En su programa presidencial original de 2021, su partido señaló que las medidas de mitigación o el cierre de termoeléctricas solo se adoptarían si se lograba validar “fehacientemente la postura climática dominante”, afirmando entonces que esta se basaba en “simples correlaciones recientes”.
Si bien José Antonio Kast no niega de manera explícita la existencia física del cambio climático, ha mantenido un tono de escepticismo respecto al consenso científico global sobre su origen y ha priorizado la desregulación económica por sobre las metas de mitigación ambiental.
Ahora bien, ¿las lluvias, granizos, relámpagos y esta verdadera tormenta en plena primavera son consecuencia del cambio climático? Sí, existe una relación, pero no de forma directa ni simplista. Científicos y meteorólogos aclaran que el cambio climático no es la causa directa de que llueva un día determinado, sino un "amplificador" que altera la fuerza y el comportamiento de las tormentas.
El motor principal de las precipitaciones actuales en la zona central es el fenómeno de El Niño, el cual calienta el océano Pacífico e históricamente genera años más lluviosos en Chile central. No obstante, el calentamiento global inyecta mayor temperatura y energía a la atmósfera. Al estar el océano y el aire más cálidos, retienen más humedad, lo que propicia que las tormentas eléctricas, granizadas e inestabilidades (como las bajas segregadas actuales) liberen grandes volúmenes de agua en breves periodos, tal como hemos atestiguado en las últimas horas.
En resumen, esta tormenta responde a la meteorología estacional potenciada por El Niño. Sin embargo, la frecuencia de los granizos, la inestabilidad extrema y la concentración del agua llevan el "sello" indivisible de una atmósfera modificada por la crisis climática mundial. Los expertos enfatizan que estos eventos puntuales no ponen fin a la megasequía estructural de largo plazo que afecta al país, pero que su vínculo con el cambio climático resulta innegable.
¿Lo vamos a seguir negando o cuestionando?