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Editorial: El rol del delegado Manuel Millones y el valor de la política que resuelve

Editorial: El rol del delegado Manuel Millones y el valor de la política que resuelve

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Editorial: El rol del delegado Manuel Millones y el valor de la política que resuelve
Viernes 6 de noviembre de 2026 18:31
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En tiempos donde la política parece más preocupada de las declaraciones, las disputas y los protagonismos que de solucionar los problemas reales de las personas, lo ocurrido esta semana en San Antonio merece una reflexión y, sobre todo, un reconocimiento.

El paro de camioneros independientes, iniciado el pasado 28 de octubre, amenazaba con transformarse en un conflicto de consecuencias mayores para la región de Valparaíso y para el país. No se trataba solamente de una disputa por tarifas entre privados: estaban en juego la actividad portuaria, las exportaciones, los empleos y la credibilidad de una cadena logística fundamental para nuestra economía.

En ese escenario, el delegado presidencial regional, Manuel Millones, desempeñó un papel relevante en la búsqueda de una solución. Junto a otras autoridades, logró generar las condiciones para el diálogo y acercar posiciones que parecían difíciles de conciliar.

Y eso, en política, no es menor.

Porque gobernar no consiste únicamente en administrar instituciones, entregar cifras o aparecer frente a las cámaras. Gobernar también significa anticiparse a las crisis, asumir responsabilidades y tener la capacidad de sentar a conversar a quienes mantienen posiciones enfrentadas.

Lo ocurrido en San Antonio demuestra que el Estado puede y debe cumplir un rol facilitador, incluso cuando los conflictos tienen su origen en relaciones entre privados; especialmente cuando sus consecuencias amenazan intereses públicos superiores.

El propio Millones reconoció que el conflicto podía escalar hasta comprometer la temporada de exportación de frutas e incluso obligar al uso de la fuerza pública para despejar los accesos. Evitar ese escenario no solo fue una buena noticia para los camioneros y las empresas, sino también una decisión responsable para la región.

Pero hay algo más que merece destacarse.

Manuel Millones ha demostrado que el conocimiento del territorio, la experiencia política y la capacidad de construir relaciones pueden transformarse en herramientas concretas de gestión. En una región acostumbrada a conflictos que se prolongan sin soluciones, ese atributo tiene un valor especial.

Por supuesto, el acuerdo no pertenece a una sola autoridad. También hubo voluntad de los dirigentes, de los empresarios y de todos quienes participaron en las negociaciones. Reconocer el papel de Millones no significa desconocer ese esfuerzo colectivo.

Sin embargo, tampoco corresponde caer en esa costumbre tan chilena de cuestionar permanentemente a nuestras autoridades y guardar silencio cuando hacen bien su trabajo.

El desafío ahora será que los compromisos se cumplan y que San Antonio no vuelva a enfrentar una paralización de estas características. Porque resolver una crisis es importante, pero evitar que se repita es todavía más valioso.

La región de Valparaíso necesita menos autoridades que expliquen por qué los problemas no tienen solución y más autoridades dispuestas a encontrarlas.

En San Antonio, Manuel Millones contribuyó a demostrar que la política, cuando se ejerce con diálogo, responsabilidad y sentido de urgencia, todavía puede entregar resultados.

Y eso merece ser reconocido.