El debate que se abrió en el país tras la decisión de eliminar el programa «Yo elijo mi PC» —creado en 2009— deja nuevamente en evidencia la gran falencia del propio presidente José Antonio Kast y de su gobierno: ‘’la falta de calle’’.
Muy bien lo dijo el exministro Mañalich en su minuto —‘’nos falta calle a la élite’’—, una idea que remarcó este lunes en entrevista con Puranoticia.cl al señalar que las políticas públicas deben tener calle.
¿Pero qué significa ‘’tener calle’’? Políticamente hablando, significa poseer un conocimiento directo, práctico y vivencial de la realidad cotidiana de los ciudadanos comunes, especialmente de los sectores más vulnerables y de la clase media trabajadora. Es el antónimo directo de gobernar desde una burbuja, desde el escritorio o bajo una mirada estrictamente tecnócrata.
No tener calle no es sinónimo de ser un mal líder; es, simplemente, no tener todos los antecedentes a la vista. Nadie puede dudar de las buenas intenciones de un mandatario y menos en el caso de José Antonio Kast. Nadie dedica casi 12 años de su vida a construir una carrera para liderar un país sin convicción. Nuestro Presidente lo hizo. Sus buenas intenciones son claras: él sí quiere un mejor país para todos, pero le faltan antecedentes sobre la mesa para lograrlo.
El programa «Yo elijo mi PC» es un buen ejemplo. Este programa no es óptimo: hemos conocido sendos informes de Contraloría que reflejan cómo se han hecho mal las cosas. Sin embargo, también tenemos evidencia de cómo este instrumento le cambió la vida a muchas personas y buscó equiparar las injustas diferencias que existen en nuestra sociedad en el acceso a la educación.
No se trata de ser de izquierda o de derecha; se trata de no quedarse solo con los números ni con la data dura, sino de contrastarlos con la realidad. La enseñanza que nos deja Mañalich evoca la pregunta que le hacía a Piñera: ‘’¿Usted sabe que es así o supone que es así?’’.
A este Gobierno le falta un batallón de calle. Aquí es donde deben entrar los alcaldes, los concejales y los dirigentes sociales. Se debe abrir la mesa de decisiones no solo a quienes pasaron por un posgrado en la Universidad Católica —la preferida de quienes gobiernan hoy—. Eso no está mal, pero el punto es que no es suficiente.
Lo mismo le ocurre al Gobierno con la realidad de las pymes: no saben lo que es ser pyme ni emprendedor. Es entendible, pues la cúpula proviene del gran empresariado. Para hacer una buena cazuela no solo debemos conocer los ingredientes adecuados —que este gobierno los tiene—, sino que también hace falta la sazón, la cantidad justa de perejil y el osobuco correcto: ese huesito carnudo que no venden en el Jumbo, sino en la carnicería de la esquina.
Kast tiene buenas intenciones, pero le falta el hueso carnudo: la calle. Si este gobierno se abre justamente en ese aspecto, logrará darle el palo al gato. Todos queremos que le vaya bien al Gobierno, porque si les va bien, nos va bien a todos. Apliquemos calle en La Moneda.