Durante décadas nos hemos acostumbrado a mirar a Chile desde un mismo lugar. La política, la economía, los grandes debates y buena parte de las decisiones que marcan el rumbo del país parecen tener siempre un mismo punto de partida: Santiago.
Las regiones aparecen, muchas veces, solo cuando ocurre una tragedia, una emergencia o un acontecimiento extraordinario. Pero Chile es mucho más que eso. En las regiones se toman decisiones, se desarrollan industrias, se construyen liderazgos y se generan transformaciones que también merecen ocupar un lugar central en la conversación nacional.
Hacer periodismo desde las regiones no significa hacer periodismo solamente para ellas. Significa observar al país desde una perspectiva distinta; entender que las realidades locales también explican los grandes desafíos nacionales y que las regiones no son un mero complemento de la agenda informativa, sino una parte esencial de ella.
Sin embargo, esta discusión ocurre en un momento especialmente complejo para la industria de las comunicaciones. Los medios tradicionales enfrentan una profunda transformación en sus modelos de negocio. La fragmentación de las audiencias, los cambios en el consumo informativo y la creciente dependencia de las grandes plataformas tecnológicas han puesto en tensión la sostenibilidad económica del periodismo.
Durante años, parte de la industria apostó por entregar a intermediarios como Google y Meta una porción fundamental de la relación comercial con sus audiencias y anunciantes. A nuestro juicio, esa dependencia pudo haber sido uno de los grandes errores estratégicos de los medios tradicionales: permitir que terceros adquirieran un protagonismo decisivo en la distribución y monetización de contenidos que los propios medios producen.
En Puranoticia.cl hemos decidido recorrer un camino diferente. Nacimos en el mundo digital y hemos apostado por crecer también hacia los medios tradicionales, integrando radio, televisión y prensa digital en un modelo donde lo digital y lo analógico se complementan y fortalecen mutuamente.
La reciente incorporación de nuestra señal de televisión a las grillas de Claro y VTR, a través del canal 835 HD en todo Chile, es un nuevo paso estratégico en ese camino, el cual fortalece nuestra presencia nacional desde una identidad profundamente regional.
Esta apuesta no es solamente tecnológica; es también editorial y comercial. Creemos firmemente en recuperar algo tan esencial como la relación directa con nuestros clientes y anunciantes: conversar con ellos, comprender sus necesidades, construir propuestas a largo plazo y generar valor sin depender exclusivamente de algoritmos o intermediarios tecnológicos.
No se trata de desconocer la importancia de Google, Meta o las plataformas digitales, sino de entender que un medio de comunicación no puede entregarles por completo el control de su sostenibilidad económica.
En este punto, queremos ser igualmente claros respecto de otro debate: no creemos que la solución a la crisis de los medios regionales sea que el Estado los subvencione por el solo hecho de ser pequeños o de estar fuera de Santiago.
A nuestro juicio, se confunde el fortalecimiento del periodismo regional con la necesidad de financiar su funcionamiento mediante recursos públicos. Son cosas distintas. El Estado debe garantizar la libertad de prensa, el acceso a la información y condiciones de competencia justas, pero no convertirse en el sostén económico de los medios de comunicación.
Un medio que depende de los recursos de una autoridad a la que mañana debe fiscalizar enfrenta, al menos, un riesgo evidente para su independencia. Ese riesgo no desaparece por el hecho de que se trate de un medio pequeño o regional.
La independencia editorial también requiere independencia comercial y económica. No podemos exigir autonomía frente al poder político y, al mismo tiempo, construir modelos cuya supervivencia dependa de ese mismo poder.
Esa convicción ha orientado nuestro crecimiento. Queremos demostrar que desde las regiones es posible construir una plataforma de comunicaciones con alcance nacional, identidad propia y una estructura empresarial capaz de sostener el ejercicio del periodismo.
Sin embargo, crecer no puede significar perder nuestra esencia. El periodismo no está para complacer a gobiernos, autoridades, partidos políticos ni grupos económicos. Está para preguntar, investigar, contrastar, cuestionar e informar con el mismo rigor frente a todos.
No creemos en un periodismo regional subordinado al poder local, así como tampoco en uno nacional subordinado al poder central. Nuestra aspiración no es simplemente ampliar nuestra cobertura; es contribuir a una conversación pública más diversa, donde las regiones tengan voz propia y donde las noticias nacionales también puedan ser interpretadas desde sus consecuencias territoriales.
Porque descentralizar el periodismo no consiste solamente en instalar cámaras o micrófonos fuera de Santiago: consiste en cambiar el lugar desde donde se hacen las preguntas.
Ese es el desafío que hemos asumido: construir un medio nacional desde las regiones, con independencia editorial, sostenibilidad comercial y una mirada propia de Chile.