Miércoles 29 de marzo de 2023 10:24

Aldo Valle y su camino constituyente: "Se trata de un esfuerzo por redactar una Constitución que dé confianza a una gran mayoría"

El abogado de profesión, ex rector de la U. de Valparaíso y ex candidato a la Gobernación Regional, repasó lo que han sido sus semanas de campaña, su "receta" en materia de seguridad y los principales ejes que espera desarrollar en el Consejo Constitucional.

Si bien, la votación obtenida en la elección de Gobernador Regional de Valparaíso el 2021 fue el gran aliciente para que le propusieran liderar una candidatura en representación del Partido Socialista (PS) para el Consejo Constitucional –también por la Quinta Región–, lo concreto es que la propuesta de Aldo Valle Acevedo concita interés no sólo en el mundo político, sino que también en el académico y en el social, dada su destacada trayectoria en la Universidad de Valparaíso y en diversas causas, principalmente relacionadas a la educación, como la gratuidad el año 2011.

136.436 fueron los votos obtenidos por este abogado de profesión en la elección de mayo de 2021, un capital al que busca conquistar nuevamente para los comicios del próximo domingo 7 de mayo, aunque reconociendo que no fue fácil tomar la decisión de aceptar iniciar una nueva campaña, pues confiesa que se trata de un "esfuerzo enorme" a nivel personal, familiar y laboral, además de tener en cuenta el pesimismo y la distancia que existe en parte importante de la ciudadanía con el mundo político, tras el rotundo fracaso del primer proceso de la Convención Constitucional.

Respecto a la estrategia que ha definido junto a su equipo para mantener el posicionamiento obtenido en la elección a Gobernador Regional, Aldo Valle es claro: "Si uno declara ciertos principios, ojalá vivir de acuerdo a esos principios", dice. Y es que para el ex rector de la U. de Valparaíso y ex vicepresidente del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas entre 2015 y 2020, la coherencia y consistencia es clave para conservar una percepción positiva por parte de la opinión pública.

Estas son las principales definiciones del candidato independiente, respaldado por el Partido Socialista, en la lista Unidad para Chile:

¿Cuéntenos cómo fue el proceso que da pie a esta candidatura y qué tan importante fue su campaña a la Gobernación Regional el año 2021?

Yo creo que efectivamente algunas personas tomaron en consideración más bien la votación que obtuve y, claro, eso siempre representa un buen antecedente porque quienes saben más de campaña entienden que hay algo avanzado, el nombre más conocido, en fin... eso pudo haber influido en las personas que me lo propusieron y finalmente me ayudaron a decidir.

¿Le costó mucho tomar la decisión?

Mire, una campaña es un esfuerzo enorme en términos personales y familiares, uno debe dejar sus obligaciones laborales, profesionales, académicas en mi caso, y todo eso representa un obstáculo que uno entiende que tienen causas o razones superiores. Ese fue mi caso, que finalmente me llevó a agradecer la confianza de quienes me instaron, partiendo por el Partido Socialista que me incluyó como independiente, porque yo tengo esa calidad.

¿Cómo se hace para capitalizar parte de esos 136 mil votos en esta nueva elección?

Yo creo que no hay una fórmula tan específica. Lo que sí creo es que uno debe actuar siempre de manera coherente, consistente y, por lo mismo, dejar un recuerdo que no defraude. A mí me parece que eso es básicamente. Si uno declara ciertos principios, ojalá vivir de acuerdo a esos principios. Yo creo que esa es la manera de conservar una percepción en la opinión pública y en quienes en algún momento me confiaron su voto el año 2021 en la elección de Gobernador Regional.

¿Cómo va este camino a la elección del 7 de mayo?

Existen varias razones para entender que se trata de una campaña difícil, porque hay poca información en la ciudadanía y también una buena parte de la ciudadanía tiene estructuralmente una distancia con la política, y muchas veces esa distancia pasa a ser desconfianza. Y claro, la vida política, lamentablemente muchas veces está muy lejos de la vida de las personas y eso mismo hace que luego estos procesos se miren a la distancia. Pero la tarea nuestra es hacer que se entienda que ahora se trata de un esfuerzo por redactar una Constitución que ojalá le dé confianza a una gran mayoría, cultural, social y política, que se haga sobre la base de un diálogo respetuoso y constructivo. Claro, y uno también debe detenerse con las personas y explicarles que no se trata de un cargo político, sino que dura cinco meses y, en consecuencia, no es tradicional a lo que es la actividad política profesional. 

¿Durante la campaña ha sentido real interés ciudadano por participar y cómo cree usted que se puede llegar a los "desencantados" del primer proceso?

Yo tiendo a creer que, en general, uno hace muchos años se encuentra con una indiferencia y a veces incluso una cierta disposición negativa hacia los procesos electorales y la actividad política. Lamentablemente venimos de hace varias décadas con un discurso que margina a la política o que le atribuye a la política más responsabilidades de las que tal vez tiene. Los sistemas sociales son muy complejos, desde luego la economía, la cultura y otras relaciones al margen de la política son también relevantes en las personas, pero claro, la política tiene una responsabilidad y cuando no se asume esa responsabilidad se extiende un sentimiento de distancia y desconfianza.

¿En la calle se siente ese "mote" entregado por Guido Girardi respecto a que la lista que comparte el Partido Socialista con el Frente Amplio y el Partido Comunista es la «Lista del Indulto»? ¿Pesa mucho? ¿Se lo han hecho sentir?

No, no he sentido esa imputación o descalificación, que me parece a mí también un poco exagerada porque se puede discutir y es muy legítimo estar en desacuerdo con los indultos. Yo mismo tengo una opinión más bien crítica desde el punto de vista político. Jurídicamente me parece que el tema ya ha sido resuelto por el Tribunal Constitucional, pero a veces hay medidas adoptadas en un momento que no tienen la misma relevancia que si se adoptaran en otro momento. Pero debemos ser capaces de avanzar, también la Constitución es el momento en que esa atribución del Presidente de la República no exista, al menos en los términos en que está ahora. Yo tengo serias dudas en que conservemos un resabio de cuando el poder político tenía derechos tan absolutos sobre la libertad de las personas, como lo es el indulto. 

Sin dudas que la seguridad es el tema central de las preocupaciones de los chilenos: ¿Qué puede hacer usted desde el Consejo Constitucional para atender este tema?

Yo creo que se puede hacer mucho porque debemos tener un Estado más fuerte, con más atribuciones y con más capacidades, porque si se mantiene décadas debilitando al Estado, lo que hace es que también debilita a sus instituciones. Si todo se funda en desconfiar de la autoridad pública, de la autoridad política o de la administración, entonces esa administración dispone de menos recursos económicos, por ejemplo. No puede ser que no tengamos las capacidades profesionales, de inteligencia, que la policía requiere y muchas veces que ni siquiera dispongan de los medios materiales. Para qué decir de otros recursos que el Estado debe proveer porque la seguridad de las personas es un bien que está, a mi juicio, dentro de los más universales, que constituyen también la base de la coexistencia pacífica en la sociedad. Si usted no tiene la seguridad que saldrá de su casa y que su casa no sufrirá daños, o que va a salir de su casa y no sabe si va a volver; bueno... a mí me parece que ahí hay un déficit del sistema político que se debe solucionar de raíz.

¿Y respecto al crimen organizado?

Yo creo que todos tenemos que llegar a un acuerdo para terminar de raíz con el crimen organizado. No es posible que en paralelo a las instituciones, al margen del Estado, existan organizaciones que viven conforme a otro derecho, a otras costumbres. Eso me parece que también es tarea de un texto constitucional. Obviamente que no corresponde regular al modo como lo hará la ley, pero debe establecer los principios, las atribuciones, los énfasis sustantivos para que tengamos un Estado con más capacidades y más atribuciones, no un Estado interdicto, porque muchas veces, en distintas materias, la Constitución del '80 declara interdicto al Estado, no sólo en materia económica... entonces debemos hacer un cambio cultural sobre la base de la conversación, del mejor argumento, de estar dispuestos a escucharnos y eso creo que la sociedad chilena nos está requiriendo desde hace varias décadas. Nadie puede negar que hoy estamos viviendo una situación muy crítica, a mi juicio extrema, pero venimos con un deterioro de hace varios años. Gobiernos de distintos signos políticos han hecho esfuerzos, pero no ha sido suficiente para terminar con el deterioro socionormativo que significa la delincuencia, el crimen organizado, el narcotráfico, que poco menos alejan al Estado y a veces el Estado se siente cómodo tomando distancia. Eso es inaceptable.

Si bien, esta no es una campaña donde se den a conocer muchas iniciativas de los candidatos, pero al menos todos tienen una especie de «caballito de batalla». ¿Cuál sería el suyo? ¿Por qué se la va a jugar en el Consejo Constitucional?

Yo, en primer lugar, he dicho que es muy importante determinar el ámbito normativo de la Constitución. Una Constitución no es para que regule todos los aspectos de la vida de una sociedad, son ciertos asuntos los que deben estar bien desarrollados en la Constitución, pero no son programas de Gobierno ni conjunto de políticas públicas. La Constitución debe contener unos derechos y libertades fundamentales, ciertamente incluyo derechos sociales básicos, indispensables que se requiere para que las personas tengan el más pleno desarrollo en la vida social. Luego debe tener un sistema político que permita resolver las diferencias mediante procedimientos institucionales, pacíficamente, de modo responsable, garantizando que no habrá sectores con ventajas respecto de otros. Cuando una Constitución se hace de manera tal que un sector político entra a la disputa política con ventajas, me parece que en ese mismo momento esa Constitución va generando desconfianza e ilegitimidad en la percepción pública. Y entonces, para mí, eso es muy importante. Desarrollar esas instituciones de una manera lo más equilibrada posible, porque sólo así usted podrá tener luego una Constitución que no genere tantas discrepancias y sobre la base de la ecuanimidad y del equilibrio, le dé confianza a todos. Yo creo que esa es la dificultad principal que tuvimos en el pasado reciente, donde no supimos diferencias qué es mejor: menos acuerdos sustantivos, fundamentales; y no extenderse a materias donde las personas tenemos derecho a pensar distinto y a querer ser distintos. El Estado debe ponerse límites a sí mismo.

Finalmente, ¿por qué la ciudadanía debe votar por Aldo Valle?

Es difícil contestar eso porque es ser autorreferente, pero yo creo que siempre es bueno a la hora de optar por un candidato en una elección con contexto y sentido político, fijarse en la trayectoria de las personas, qué han hecho las personas. No sólo en lo que dicen que van a hacer, sino en a qué se ha dedicado, qué competencias puede tener para la tarea a la que se está postulando y, ciertamente, cuál es la coherencia que se puede advertir en la trayectoria y en la biografía de las personas. Yo he sido un profesor universitario, soy abogado de profesión y en mi desempeño académico fui elegido tres veces rector de la Universidad de Valparaíso y desde ahí, creo yo, es conocido para muchos el desempeño que tuve. Por ejemplo, yo salí a marchar con estudiantes por la gratuidad, porque me parecía un escándalo que un estudiante, tanto en una universidad pública o en una privada, en ninguno de los dos casos, tuviera que pagar un crédito que tenía algo así como un costo financiero de UF + un 6%. Yo muchas veces recibí cartas de padres y madres angustiados porque no podían pagar la cuota del mes y sus hijos no iban a poder dar las pruebas a fin de año. A mucha gente no le gustó eso, pero a mí me pareció que era muy justo, entre otras razones, porque esas cartas, siempre pensé como rector, que esas cartas las podrían haber firmado mi padre o mi madre. Afortunadamente yo estudié en un tiempo en que había gratuidad o arancel diferenciado. Yo estudié entre los años '75 y '80.

PURANOTICIA

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