Miércoles 11 de enero de 2023 15:18

La batalla de los ecologistas en el pueblo alemán de Lützerath que será demolido para ampliar una mina de carbón

Desde hace más de un año, unos 200 activistas ocuparon Lützerath para evitar que las excavadoras lleven a cabo la expansión de la mina a cielo abierto de Garzweiler.

La policía en Alemania comenzó este miércoles a desalojar a cientos de activistas climáticos del pueblo de Lützerath, en una batalla que ha puesto de manifiesto las tensiones por la política climática de ese país en medio de una crisis energética.

El enfrentamiento es por la expansión de una mina de carbón en el pueblo abandonado ubicado en el oeste del país.

Desde hace más de un año, unos 200 activistas ocuparon Lützerath para evitar que las excavadoras lleven a cabo la expansión de la mina a cielo abierto de Garzweiler.

Las autoridades les habían advertido que se no se retiraban antes del martes, serían desalojados por la fuerza.

RWE, la empresa propietaria de la mina, indicó en un comunicado este miércoles que comenzaría a demoler el pueblo.

En las primeras horas del día los manifestantes formaron cadenas y coreaban "estamos aquí, somos ruidosos, porque nos están robando el futuro" mientras la policía con equipo antidistubrios entraba al pueblo para desalojarlos.

El operativo de desalojo se llava a cabo tras una decisión del tribunal regional que confirmó un fallo anterior para desalojar el pueblo cuyas tierras y casas ahora pertenecen a RWE.

Bente Opitz es una de los 200 activistas protestando para detener la ampliación de la mina.

La compañía de energía ahora es propietaria del pueblo que fue abandonado por sus habitantes.

Rico en lignito

La tierra alrededor y debajo de Lützerath es rica en lignito, la forma más sucia de carbón.

La mina, un cañón artificial de color marrón oscuro que se extiende a lo largo de 35 km2, produce 25 millones de toneladas de ese material cada año.

Todos los residentes se han ido, abandonando sus casas. Hasta el miércoles solo quedaban los manifestantes, ocupando los viejos edificios de ladrillo.

La batalla por Lützerath se había estado librando durante mucho tiempo.

Pero la guerra de Rusia contra Ucrania le dio una mayor importancia, transformándola en un símbolo nacional de la lucha dentro de la política y la sociedad alemanas: ¿cómo un país que dependía tanto del gas ruso ahora está tratando de equilibrar sus necesidades energéticas con sus compromisos sobre el cambio climático?

El gobierno alemán, una coalición de tres partes que incluye al Partido Verde, ya ha tenido, como dirían los alemanes, que tragarse algunos sapos.

Los ministros que llegaron al poder con la promesa de poner fin a la dependencia del carbón tuvieron que ordenar que una serie de viejas centrales eléctricas alimentadas con carbón volvieran a funcionar.

También debieron retrasar los planes para desmantelar otras centrales (incluidas dos unidades de lignito administradas por RWE) para mantener al país con electricidad mientras se encuentran otras fuentes de energía.

Pero es probable que Lützerath sea el último pueblo alemán demolido por una mina de carbón.

El gobierno se comprometió a adelantar su plan de eliminación gradual del carbón hasta 2030 en Renania del Norte-Westfalia, el estado en el que se encuentra Garzweiler (el objetivo nacional es 2038).

Y RWE y el gobierno regional acordaron limitar la extensión de la mina. También se descartaron los planes para demoler y excavar otros cinco pueblos.

"Están tirando el Acuerdo de París a la basura"

RWE, que afirma que está invirtiendo fuertemente en tecnologías de transición energética tanto en la región como en todo el mundo, indica que, en las circunstancias actuales, Alemania necesita el lignito que se encuentra en Lützerath.

Los activistas construyeron barricadas y otras estructuras para evitar el paso de las excavadoras.

"Si excavan en busca de este carbón, estarán eliminando los objetivos climáticos, están tirando el Acuerdo de París a la basura", le dijo a la BBC la activista Dina Hamid. RWE insiste en que ese no es el caso.

"La gente está muriendo ahora por la crisis climática", agrega Hamid.

"Si queremos salvar vidas, si no queremos que esto siga sucediendo, debemos salvar cada pedacito de carbón, cada pedacito de combustible fósil en el suelo".

Las protestas ha puesto de manifiesto las crecientes tensiones sobre la política climática de Alemania, que según los ambientalistas pasó a un segundo plano durante la crisis energética que azotó a Europa tras la invasión rusa de Ucrania, lo que ha obligado al país a volver a combustibles más sucios.

PURANOTICIA // BBC MUNDO

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